El mero día de mi cumpleaños XXII

No lloro aunque tenga un nudo en la garganta,
no me desmorono porque sé que en cualquier momento alguien me puede mirar
y al momento de entrar puede pensar: que patética su situación.

No lloro para no ahogarme en un vaso con agua,
para no saturar mis sábanas con llanto amargo y eso me impida soñar bien.

No suelto lo reprimido porque no quiero parecer frágil,
aunque frágil sea.

La locura de mi mente y de mi corazón se ve reflejada en mis miedos, en mis acciones,
en mis lágrimas. Pero una ventaja, ya no se mentir.

En vez de llorar quisiera mentir, quisiera recordar como es que todo era color de rosa
entre situaciones ficticias que crecían en mi cabeza y llegaban a hacerse reales.

Antes cuando lloraba imaginaba alguna historia triste, cruel, lastimosa que me diera pié
a llorar mucho más.

Ahora cuando lloro simplemente me imagino la situación actual, lo estancada, lo saturada.
La cabeza me estalla y no puedo pensar en más. Ahora cuando lloro no termino completamente
de hacerlo, siempre lo dejo a la mitad y eso que se queda en mí me carcome lentamente.

A veces creo que estoy a punto de estallar y que no he tomado las mejores decisiones.

Debo cambiar y dejar de fastidiarme la vida con pendejadas. Hoy cumplo 22 años y como me siento? igual de mierda que hace 3 años. Todo es la misma pinche cosa.

1 comentario:

Yescanauta Castro dijo...

suena extraño, que seamos el resultado de nuestras acciones, y una mente loca, a mi parecer, no se desgrana en la monotonia, hasta el ultimo momento. Yo aun no aprendo a no mentir, no se me olvida. Pero soy un terrible mentiroso. Mas triste, yo no se llorar. y bueno... todo es siempre la misma pinche cosa

Lunas