Parte I -paradojas mal contadas-

Esta es la parte I de la historia de la mujer
que regalaba un par de suspiros tres veces al día.

Por las mañanas:
Mientras se levanta piensa en ese sueño en el que se besaba con ese aquel, se tocaba con ese aquel, mordisqueaba todo su ser.
Camina al escusado y decide tocar su pezón, tocar su vientre y alojarse por unos momentos en lo que llama "el monte de Venus". Después de unos momentos escuchar el agua de la regadera correr, las piernas abrir y la pupila dilatar; cierra piernas, abre ojos y se dispone a limpiar.

Por las tardes:
El trabajo es pesado, es tedioso, es aburrido. Se sumerge en un pequeño baño de 2 x 3 en el que desabotona su pantalón, posa los glúteos y dispone a tocarse. Humedad, deseo, libertad, ganas, ganas y descanso. Limpia sus piernas, lava sus manos y se dirige a su jefe para continuar desperdiciando su vida.

Por las noches:
Cuando todo parece ir de lo mejor, sin ropa ostentosa, sin tacones o cualquier otra cosa que la haga parecer una frígida; fingirá entrar al baño para ducharse, levantará las piernas colocando una sobre una barda y la otra en el suelo. Comenzará a frotar su "monte", cerrará los ojos, se tocará entre las piernas, introducirá un dedo, frotará por unos minutos más, abrirá los ojos y pensará que desperdició de vida tendrá.

Cronológicamente aquí termina su día para iniciar uno nuevo, exactamente igual.

Prematuro


Prematuramente me salieron los dientes,
fui prematura al caminar y al hablar.

Prematuramente experimente las drogas
y también el alcohol.

Prematura para decir groserías y mentiras.

Prematuramente mi mente desvarió con ideas alocadas
y aunque supuse que ya no era prematura;
soy prematura a cada paso que doy.

Boleada


Cansada de mirar hacia abajo,
cansada de gritar sin ser escuchada
de que mis palabras se atoren a la salida de la garganta
y entonces mis manos suden y se empuñen
hasta hacerse rojas.

Exhausta de que mis lágrimas broten sin una sola palabra,
y de que mis ojos se cierren para no mirar lo que ahí hay.

Intento levantar la cabeza, la mirada, erguirme,
consigo caminar unos pasos derecha.

Algo pegajoso está estorbando mi caminar,
¿Qué será?, es un chicle. Un chicle lleno de mierda.

Necesito una boleada.

Estatus


En estos tiempos estoy en modo pasivo...
totalmente pasivo.

Alguien por ahí

Una vez me dijeron que
las canciones por las noches eran más ricas
que a plena luz del día... tenían razón.

También me dijeron que no eran aquellos achaques
un resfriado, era que estaba enamorada en espera
de lo inesperado.

Me dijeron que podía dejar de lado la manera tan absurda
de pensar en ti, lo oculte pero nunca pude.
Quisieron ayudarme a sacarte de mis pensamientos,
pero te tenía enraizado al corazón.

Ahora me siento a las sombras de los lugares
en lo que se frecuentas, en lo que estuviste.
Y al no verte llegar, simplemente sonrío.

Desconcertado

Como el aire que miras a diario, quiero ser.
Como el color de las banquetas que respiras todos los días, seré.
Como el sabor de la música que degustas cada noche, así soy.

Espero que escuches estas palabras en esa esquina
de tu mente en donde los recuerdos bellos inhalas,
en donde los sentimientos dulces caminan hasta tu corazón y se
sientan a conversar acerca de que tan maravillosa es nuestra relación.